Cero absoluto

Aprovecho este post para dar por inaugurado el blog

La temperatura se podría definir cómo la vibración de los átomos de un material debido a los giros de sus electrones, algo así como hacer girar un peso atado a una cuerda sobre tu cabeza, a medida que el peso, en este caso los electrones, giran más rápido;la vibración será más potente. La energía que se transmite a los electrones puede provenir de otros átomos en vibración o de el impacto de la luz (ondas electromagnéticas, vamos) sobre él.

Entonces el cero absoluto ocurriría cuando los átomos no vibrasen en absoluto, y digo “ocurriría” porque, según la termodinámica, esa situación no se puede alcanzar nunca. Aunque nunca lleguemos a esa temperatura, cuando te acercas mucho ocurren una serie de cosas bastante curiosas.

Un ejemplo sería el helio superfluido, un extraño líquido con viscosidad nula, lo que le permite atravesar cualquier poro de un material o ascender por las paredes de un recipiente hasta rebosar.

superfluido

Algo así

Otro ejemplo sería el condensado de Bose-Einstein, un estado de la materia (exactamente, con el sólido, el líquido y el gas existen unos 7 estados) que presenta extrañas propiedades, cómo una superfluidez más radical que la del helio; por ejemplo, si pudieses poner el condensado sobre una superficie, formaría una fina capa de un átomo de grosor. O la superconductividad: ya que la resistencia eléctrica del condensado es de 0, la electricidad puede pasar por su interior sin perder nada de energía.

Recientemente se ha conseguido que un condensado de Bose-Einstein de sodio ralentizase un rayo de luz a sólo 17m/s, tan lento que incluso  podrías verlo pasar a través del material.

Para finalizar, mencionaré también los supersólidos, hechos (como no) de helio superfrío. Éstos supersólidos son bastante desconocidos y en su interior suceden cosas extrañas, como que un átomo de helio pueda ser sólido y líquido a la vez y otras rarezas cuánticas.

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Algo así, más o menos